3 Claves para que el Bozal para Perros no sea Traumático

A pesar de que existan normas con las que no estamos de acuerdo, el uso del bozal para perros bajo ciertas condiciones es obligatorio en España. De este modo, y a pesar de insistir en que la denominación de perro potencialmente peligroso la consideramos totalmente innecesaria, y sobre todo injusta, la ley obliga a estos caninos a llevar bozal en paseos y espacios públicos.

¿Crees que es necesario colocar un bozal en el hocico de nuestra mascota?

Además, su utilización también es obligatoria para la prevención de conductas agresivas en el veterinario, peluquerías caninas y situaciones similares.

Ahora bien, su uso debe limitarse a las situaciones citadas, y nunca debe emplearse como remedio para los ladridos, o la costumbre de comer todo lo que encuentra por el suelo. En estos casos, la solución es la educación y nunca, poner un bozal. Es nuestra responsabilidad suministrarle los cuidados que necesita. Nuestro amigo es un ser vivo que también necesita del aprendizaje y la atención. Esconder el problema con el uso del bozal es huir ante el mismo, no darle solución.

Por lo que, ya que su empleo como normativa puede ser algo con lo que no nos sintamos del todo de acuerdo, qué menos que conseguir hacer de su uso algo confortable para tu perro.

Antes de nada, debes comprender que el bozal, sobre todo en las primeras ocasiones de uso, es un elemento extraño para tu perro; así que deben de combinarse los siguientes procedimientos para adecuar al perro de manera satisfactoria.

¿Cómo conseguir que sea algo positivo?

1 – En primer lugar, crearemos una contingencia positiva entre el bozal y la comida: mostraremos el bozal al tiempo que le suministramos algo de comer, para posteriormente esconderlo y hacer desaparecer la comida.

De esta manera, se creará una asociación positiva ante la aparición del mismo (bozal -> comida), al tiempo que su desaparición estará ligada a la no ocurrencia de nada señalable (proceso conocido como habituamiento)

2 – Posteriormente, incitaremos al perro a meter el hocico en el bozal. Para ello, untaremos el fondo del mismo con comida. Además, asociar una palabra con la introducción del hocico, puede colaborar al proceso. Esta técnica es conocida como condicionamiento operante: permite el uso de recompensas para fijar conductas y requiere de sucesivas repeticiones.

3 – Cuando hayamos superado estas fases, es el momento de atar el bozal en una de las repeticiones anteriormente señaladas. Además, para evitar que realice comportamientos como arrastrarse, esconderse o intentar desprenderse de él, recomendamos continuar con juegos y distracciones.

¿Cuál es el mejor bozal para mi perro?

Recuerda la necesidad de escoger la talla y forma más adecuada a su hocico, siempre garantizando que podrá jadear y respirar normalmente.

Como veis está en nuestra mano ayudar a nuestro perro a comprender que su utilización puede ser cómoda y tranquila. Somos nosotros, una vez más, los que debemos de comprender a nuestro perro y enseñarle a ir superando las nuevas situaciones que se plantean. Usar un bozal también puede ser motivo de juegos y cariños.

¡Ya tienes todos los pasos para enseñarle, ahora es tu turno!

Os dejamos aquí un vídeo con las preguntas más frecuentes acerca del Seguro de Perro donde Barón, un Perro Potencialmente Perfecto, nos demuestra como la raza del perro no determina su carácter. Esta en adopción y seguro que te enamoras de él.

 

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