¿Seguro a Terceros o Todo Riesgo? ¿Cuándo interesa más cada uno?

Vamos a resolver, de una vez por todas, las grandes dudas planteadas acerca de los dos tipos de seguros más comunes: el seguro a terceros y el seguro a todo riesgo, con y sin franquicia. Hablemos de cada uno de ellos.

Rotura de lunas de un coche

Al adquirir un coche, nos entran unas ganas locas de estrenarlo, de hacernos con él y convertirlo, por fin, en nuestro. Siempre que podemos intentamos hacer algún viajecito para darle la bienvenida que se merece. Pero esta agradable sensación entusiasta empieza a cambiar a medida que recordamos que antes de poder casi arrancarlo, debemos buscar el tipo de seguro que más convendrá a nuestro nuevo vehículo.

Como mínimo, debemos cubrir la responsabilidad civil obligatoria que exige la ley, que con un seguro a terceros la tendríamos cubierta. La aseguradora se encargaría, exclusivamente, de los daños y desperfectos a terceras personas.

Llegados a este punto, nos empiezan a surgir las dudas y no sabemos qué tipo de seguro será el más conveniente. Si se trata de un coche nuevo, lo solemos tener bastante claro: contrataremos un seguro a todo riesgo. Esta clara decisión se debe fundamentalmente a dos factores:

  • La cobertura de daños propios en el caso de accidente, ya que si esto ocurre, la compañía correrá con todos los daños ocasionados, tanto si son nuestros como si son de terceros.
  • La indemnización: en caso de siniestro total, (entendido como tal cuando su reparación es mayor que el valor venal del propio coche, o si se produce un robo y el coche no aparece, o se incendia y es irrecuperable), las compañías se hacen cargo de la indemnización por el valor del coche que ha sido asegurado. Al ser un coche nuevo, durante el primer año de seguro la pérdida de valor será mínima si tienes una clausula en tu póliza que te indique que te cubre el 100% del valor de compra del vehículo. Pero, posteriormente este valor disminuirá, y aquí ya será donde nos podremos plantear el cambiar el tipo de seguro.

Si el coche que adquirimos es de segunda mano, ya la decisión no es tan clara y tenemos que tener en cuenta multitud de factores antes de decantarnos por un tipo de seguro u otro.

¿Un seguro a todo riesgo o a terceros?

La mayor dificultad que encontramos a la hora de decidirnos por un seguro es si optar por uno a todo riesgo o uno a terceros. La principal diferencia entre estos es la cobertura de daños propios. Un seguro a terceros no cubre nuestros daños si somos el causante del accidente. Solamente se hará cargo de los daños que hayamos ocasionado a los otros accidentados.

Esta principal diferencia suele ser conocida por todos, pero no es suficiente para poder elegir uno u otro. La elección siempre es personal, cada uno de nosotros debe pensar en el tipo de riesgo que está dispuesto a asumir y en el tipo de protección que quiere para su vehículo. A partir de aquí, sí que podemos diferenciar varios elementos que nos pueden servir de guía:

Choque frontal de dos vehículos.

La antigüedad: principal factor a tener en cuenta

Un factor clave e indispensable en nuestra elección de seguro son los años que tiene nuestro coche. Según la organización de consumidores de la OCU, pasados los 6 años del vehículo, deja de ser rentable tener un seguro a todo riesgo. Esto se debe a la depreciación que sufren nuestros automóviles con el paso de los años, provocando una pérdida de valor considerable. La consecuencia de esta depreciación afecta al propietario del vehículo, ya que, en caso de siniestro, las compañías desembolsarán una cantidad menor de dinero en la indemnización al afectado, cuanto más antiguo sea el vehículo.

Reparar seguro un vehículo antiguo

Reparación de un vehículo antiguo

Hay que tener en cuenta que aproximadamente en un año, nuestro coche puede sufrir una depreciación entre el 30 y el 35%. Pasados 10 años, esta puede llegar al 70% fácilmente. Estas cifras varían según la marca y el modelo, así un coche de gama alta sufrirá una menor depreciación.

Por ello, debemos plantearnos pasados los 6 años, si asegurar nuestro coche a terceros, y hacernos cargo nosotros de las posibles reparaciones que tengamos que hacer en caso de accidente, en vez de pagar anualmente una cuota que nuestro automóvil ya no merece.

¿Usamos el coche a diario?

Otro elemento importante a tener en cuenta es el uso que le damos a nuestro coche. Esta parte es cuestión de probabilidad, a mayor uso, mayor posibilidad de sufrir un accidente.

Si usamos el coche solo los fines de semana, por ejemplo, porque vivimos en Madrid, y entre diario usamos el trasporte público para ir a trabajar, lo más normal es que nuestro seguro esté más orientado a un terceros.

Tráfico seguro en la ciudad

Tráfico en la ciudad

Si, en cambio, cogemos todos los días el coche para ir a trabajar, y encima lo hacemos en hora punta, las probabilidades de tener un accidente son mayores, y más en atascos de primera hora. Por lo que en este caso, aunque nuestro vehículo tenga más de 6 años, nos interesa tenerlo a todo riesgo.

¿Calle o garaje?

Si nuestro coche duerme en garaje está menos expuesto a catástrofes naturales, por ejemplo una granizada, a actos vandálicos y robos. En definitiva, el coche mantiene mejor su estado y es más difícil que requiera los servicios de la compañía de seguros que si nuestro coche duerme en la calle.

Robo seguro de un coche.

Valor nuevo, valor venal y valor de reposición

Existen diferentes tipos de valor en nuestros coches. Los principales corresponden al valor nuevo y valor venal. Vamos a ver en qué se diferencian.

El valor nuevo, es aquel que tiene nuestro coche, incluidos los impuestos, cuando sale por primera vez del concesionario. Si sufrimos un accidente y el coche queda siniestro total, nuestra aseguradora nos indemnizará  con la cantidad de dinero que nos costó el coche nuevo, si es este valor el que se encuentra en nuestra póliza. Pero hay un factor que puede hacer variar nuestra indemnización.

En nuestra póliza debe figurar el porcentaje por el cual la aseguradora dará el coche por siniestro total. Un coche es declarado siniestro total, cuando su reparación supone un coste mayor que el que tiene el coche. Cuando nuestro vehículo es nuevo, nos interesa que este porcentaje sea el menor posible, ya que si el accidente ha sido gordo y la reparación es muy grande, nos interesa más quedarnos con el importe del automóvil y comprarnos uno nuevo. Ya sabemos que las reparaciones de gran volumen siempre acaban dando algún problemilla en el futuro.

Sin embargo, cuando nuestro coche ya tiene una edad considerable, pero lo tenemos muy bien cuidado y no nos da ningún tipo de problema, aunque para nosotros valga mucho, su valor real es mínimo. En este caso no nos conviene que nuestro vehículo sea declarado siniestro total, ya que la indemnización sería bajísima y con ese dinero difícilmente encontraremos en el mercado de segunda mano un coche tan bien cuidado como el nuestro. Pero como hemos dicho antes, los golpes grandes aunque se arreglen, suelen repercutirnos en el futuro, así que en nuestras manos está decantarnos o no por arreglarlo.

Concesionario de coches.

Concesionario de coches.

El valor venal, es el valor que tiene nuestro coche en el momento anterior a un siniestro. Se trata del valor de venta, en el que se tienen en cuenta la antigüedad, el estado de conservación y sobre todo, las leyes del mercado. Según van pasando los años y debido a la depreciación del vehículo de la que hemos hablado anteriormente, este valor se verá reducido considerablemente. Pasados más de 12 años, es posible que este valor no supere más del 10%.

Calcula el valor venal de tu coche. 

Es muy común confundir este término con el valor de reposición, y es que ambos términos son muy parecidos salvo por una única diferenciación. Este concepto se corresponde al valor que tiene nuestro coche en el caso de comprarlo en el momento anterior a un supuesto siniestro. En cambio, el valor venal, como hemos dicho en el párrafo anterior, se corresponde con el valor que tiene el vehículo en caso de venderlo antes del siniestro. Aquí reside el quit de la cuestión, entre el precio de compra y el precio de venta del vehículo. Esta diferencia es de carácter comercial. Incluye operaciones de mantenimiento o reparaciones que se realizan en el coche antes de volver a venderlo, el margen de beneficio que existe entre en el proceso de compra-venta e impuestos derivados, como la tasa que cobra Tráfico por los trámites de la trasmisión de vehículos.

Coche con más de 10 años.

Seguro a todo riesgo: ¿con o sin franquicia?

La diferencia entre contratar un seguro con o sin franquicia reside principalmente en una pequeña cantidad de dinero acordada con la aseguradora, a partir de la cual, ellos se harán cargo del coste del arreglo del coche. Sin embargo, hasta esa cantidad, el responsable de desembolsar dicho importe es el propietario del vehículo.

Pongamos un ejemplo, tenemos una franquicia de 300 euros y sufrimos un accidente con una reparación tasada en 1.000 euros. Los primeros 300 euros corren a cargo del cliente, del resto se hace cargo la aseguradora.

Pero, ¿qué pasa si quiero arreglar varias abolladuras que tiene mi coche ocasionadas por terceros no identificados?

En este otro ejemplo, tenemos varias abolladuras en nuestro coche, alguna hecha por nosotros mismos al aparcar nuestro vehículo, y otras originadas por terceros, pero que no han dejado sus datos, por lo que no podemos identificarlos. En este caso, cada pequeño abollón sería tasado y arreglado por separado, ya que pertenecen a distintos golpes en distintos momentos.

Esto quiere decir que, a no ser que cada golpe supere los 300 euros que tenemos de franquicia (que difícilmente los superarán debido al pequeño tamaño que tienen y que se cuentan por separado), deberemos desembolsar de nuestro bolsillo el importe de cada arreglo.

Esperemos que nuestro artículo os haya servido de guía, y ya sabéis ¡no podemos circular sin seguro en nuestro coche! 

Si queréis saber más sobre seguros podéis echarle un vistazo a nuestro artículo: mitos y verdades sobre los seguros

 

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