Así son los disfraces más seguros para los niños en Halloween

Los disfraces son los protagonistas de una noche de Halloween en la que los más pequeños no dudan en asustar y divertirse. La precaución es obligada para aquellos padres que dudan para comprar el mejor, y más seguro, disfraz para su hijo.

Pequeña bruja asustadiza

A lo largo del año se suceden las épocas en las que es tradición disfrazarse. La festividad de Halloween, cada vez más celebrada en nuestro país, es uno de los ejemplos más claros en la que podemos ver a centenares de niños disfrazados disfrutando por las calles. Sin embargo, en ocasiones no somos conscientes de la seguridad de los disfraces, que si no son escogidos con la prevención adecuada podría causar problemas físicos a nuestros pequeños.

Si bien es cierto que el disfraz más terrorífico no tiene porqué ser el menos económico, debemos tener también presente que lo barato puede salir caro si no se escoge con cierta precaución.

¿Cómo saber si mi disfraz de Halloween es seguro?

En primer lugar, debes prestar atención al etiquetado del disfraz y las advertencias de seguridad que contengan, y a todos los accesorios que éste necesite, ya sean pelucas, maquillaje, máscaras, etc. Ten presente que los disfraces infantiles, considerados como juguetes, son recomendados para diferentes edades que pueden oscilar entre pequeños con un solo año de edad hasta menores de 15, por lo que deben cumplir unas normas específicas de seguridad.

Las etiquetas deben indicar que ha sido fabricado con material no inflamable, mientras que en el caso del maquillaje, como producto cosmético, debes comprobar que éste cuente con el respectivo registro sanitario necesario para su utilización. Por su parte, las máscaras deben ser cómodas y fáciles de adaptar a las caras de los niños, con aberturas que les permita tanto ver como respirar sin ningún problema.

Niño disfrazado de fantasma

Asegúrate de que el disfraz elegido no contenga ni bordes que puedan rasgar o cortar ni cordones que lleguen a provocar asfixia a nuestro pequeño si se enrollan en su cuello.

Otro problema para nuestros más pequeños puede ser el de corretear por cualquier zona si su disfraz es demasiado largo o que sus zapatos son demasiado ajustados, motivos suficientes para terminar por los suelos y hacerse más que un rasguño si la caída es seria.

Tampoco está de más que el disfraz destaque o contenga colores llamativos, ya que si, por ejemplo, el pequeño va vestido completamente de negro, ésto dificultará encontrarle si se ha perdido de vista en la noche.

Toda precaución merece la pena para disfrutar, tanto niños como mayores, de la noche más terrorífica.

Así son los disfraces más seguros para los niños en Halloween

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