Komondor, el perro pastor “rastafari”

Esta raza húngara de perros pastores tiene un pelaje exterior protector formado por mechones (rastas) que pueden alcanzar hasta los 27 centímetros de longitud, mientras por debajo de esta capa existe otra de pelo fino. Esta coraza externa está preparada para soportar el ataque de los lobos.

El perro Komondor

Si eres un perro pastor lo mejor para tener éxito en tu trabajo es parecerse a las ovejas  a las que cuidas y proteges. Hay que hacer creer a los lobos que el rebaño está sin vigilancia y de esa forma cogerles por sorpresa. Así es el Komondor, el perro pastor húngaro, un auténtico “rastafari” cuyo aspecto a distancia es el de una oveja de gran tamaño, entre 40 y 80 kg de peso, con una altura que puede llegar a los 65 centímetros en las hembras y a 90 centímetros en los machos. Cuando el lobo descubre que la presunta oveja es un tremendo perro pastor las cosas se complican y mucho para el atacante.

El Komondor tiene un aspecto muy peculiar ya que su pelaje blanco, largo y grueso le cuelga en mechones (rastas) como si se tratara de una fregona andante. Hasta 27 centímetros de longitud pueden alcanzar las “rastas” de un Komondor adulto, dándole al animal un aspecto externo muy rústico que contrasta con un interior cubierto de una capa de pelo muy fino.

La longitud de los mechones se incrementa a medida que el Komondor crece, comenzando entre los seis y ocho meses y continuando hasta más o menos los seis años, convirtiéndose al final de esta etapa en una auténtica coraza de abrigo y de protección frente a las bajas temperaturas y el ataque de los lobos.

Se cree que esta raza de perros pastores llegó a Hungría alrededor del año 896 acompañando a las tribus nómadas que comandadas por el príncipe Arpad venían desde Asia, aunque otros expertos retrasan esta llegada hasta el siglo XIII cuando los primeros Komondor llegaron hasta las orillas del río Danubio traídos por las combativas tribus mongolas.

En la actualidad el Komondor es el perro “made in Hungría” por excelencia. A pesar de tener una complexión atlética y poseer una gran fortaleza estos perros no son violentos y difíciles de tratar cuando están correctamente socializados, dado que tienen un buen carácter, son afables en ambientes familiares y muy tranquilos, aunque eso no significa que no estén dispuestos a defender a muerte su territorio y su “rebaño”.

Desde el punto de vista de la salud el Komondor es un “perro para toda la vida”, salvo que por su gran tamaño, como sucede en otras razas del mismo formato, la displasia de cadera es una patología que puede aparecer con cierta frecuencia en los ejemplares de mayor edad.

Calcula el seguro para tu perro

Komondor, el perro pastor “rastafari”
5 (100%) 1 vote

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *