Mongoles, los caballos que hicieron el imperio de Genghis Khan

Los caballos mongoles están acostumbrados a sobrevivir a inviernos de hasta -40ºC con poca ración de comida, a resistir con escasa agua en el desierto del Gobi y cuando se trata de galopar pueden hacerlo sin descanso durante 10 kilómetros. Estos son los caballos con los que Genghis Khan consiguió un imperio que llegó de Pekín hasta Bucarest.

En Mongolia la población de caballos -aproximadamente tres millones– es similar a la cifra de habitantes en un país que con 1,5 millones de kilómetros cuadrados de superficie es tres veces más grande que España y donde desde la época de Genghis Khan los caballos se alimentan y viven al aire libre durante todo el año, soportando temperaturas de 30ºC en verano y de hasta -40ºC en invierno.

Durante los meses fríos los caballos mongoles suelen perder el 30% de su peso corporal, una circunstancia que les obliga a sobrealimentarse durante el verano y el otoño con el fin de almacenar reservas suficientes para poder sobrevivir a un nuevo invierno. Y lo consiguen porque a pesar de las duras condiciones climatológicas que soportan se calcula que un caballo mongol puede alcanzar los cuarenta años.

En Mongolia el principal alimento de los caballos es la hierba, porque sus propietarios en ningún caso les aportan ningún tipo de cereal o de complemento nutricional de otro tipo. Los animales suelen vivir de forma semisalvaje alrededor de los campamentos nómadas y por sus características fisiológicas sus cuerpos precisan consumir muy poca cantidad de agua, algo que les permite habitar hasta en el reseco desierto del Gobi.

En el siglo XIII los pequeños caballos mongoles, y que su tamaño no nos engañe porque a pesar de su baja estatura no son ponis, fueron un factor clave para la consolidación del imperio mongol, aunque lejos de la historia y en un plano cotidiano en Mongolia los caballos forman parte del día a día de sus habitantes, tanto como animales de monta como para aprovechar la leche de las yeguas para preparar el “airag”, la bebida nacional mongola.

Con una complexión muy robusta, cuerpo pequeño con barriga prominente, patas cortas y fuertes, pezuñas duras y sin herrar, gran cabeza, un peso aproximado de 300 kg y una alzada que puede oscilar entre 1,20 y 1,45 metros, el caballo mongol posiblemente surgió del prehistórico caballo de Przewalski o quizás del Tarpan (caballo salvaje europeo), de los que ha heredado una gran resistencia que le permite galopar sin descanso durante periodos de 10 kilómetros y trabajando en equipos de cuatro animales ser capaces de arrastrar dos toneladas en recorridos de hasta 60 kilómetros.

En un país tan extenso como Mongolia no se puede hablar de un único tipo de caballo mongol, puesto que aquellos animales que viven en las zonas desérticas tienen las pezuñas más grandes que el resto para poder moverse sin problemas por la inestable superficie arenosa (pies de camello), mientras que los caballos que habitan en las zonas montañosas tienen cuerpos más cortos y son particularmente fuertes. En concreto los caballos de Darkhad pesan unos 250 kg y pueden cargar hasta 300 kg.

Pero los caballos mongoles que se hicieron famosos durante las conquistas de Genghis Khan son los de las estepas, planicies donde históricamente se han criado los ejemplares más esbeltos y rápidos y entre estos son los animales que habitan las denominadas “provincias del caballo” de Khentii y Sukhbaatar los considerados como los caballos más rápidos de Mongolia.

Pero de entre todos los caballos mongoles un nombre destaca: Tormenta (Dug). Este caballo acompañó a Genghis Khan durante sus conquistas y la formación de un imperio mongol que se extendió desde Pekín (China) a Bucarest (Rumanía) y que incluía Mesopotamia, Siberia, India e Indochina. Anotar que antes de adquirir el título de Gran Khan en 1206 y dado su origen chino el nombre de Genghis era Tamujin (el mejor acero).

Tratándose de animales que no están sujetos a un proceso de cría estricta los caballos mongoles pueden presentar múltiples coloraciones, aunque en las zonas de Darkhad y Shun prefieren los caballos blancos y en otras triunfan las tonalidades castañas y negras, aunque al margen de las cuestiones estéticas y de linaje lo que un jinete mongol le pide a su caballo es que sea veloz y le permita ganar las muchas competiciones que se organizan en Mongolia a nivel local y nacional.

La más conocida de todas es el Festival de Naadam que todos los meses de julio se celebra en la capital de Mongolia, Ulan Bator, y a la que acuden los mejores caballos del país, en muchos casos montados por niños de diez años. En esta competición los potros compiten en distancias de 15 kilómetros y los animales adultos lo hacen en 35 kilómetros. Aquí el ganador es el caballo y no el jinete, así que no importa que el animal llegue a la meta sin montura.

Y, finalmente, a un caballo mongol también se le pide que tenga buenas crines y una cola bien espesa, porque con los pelos que obtenga su propietario podrá trenzar resistentes cuerdas con las que fabricar arcos para la caza y con las que evitar que los fuertes vientos se lleven las tiendas de los campamentos.

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