Rocky, el perro abandonado que aprendió a amar de nuevo

Elena se puso en contacto con nosotros para ser la voz de Rocky, un perro abandonado y maltratado, que gracias al amor y el cariño ha vuelto a confiar en la raza humana.

Rocky, un perro que aprendió a amar


Diario de un perro abandonado

Rocky, perro abandonado aprende a amar de nuevo“Hola soy Rocky y me gustaría contaros mi historia. Me encontraron vagando por Castellón en muy malas condiciones y me llevaron a la perrera. Allí dormía sobre suelo frío, incluso a veces mojado, no tenía una camita ni un bol de comida siempre lleno. Pero estaba agradecido, por lo menos ya no vagaba sin rumbo, con el riesgo de caer en manos que volviesen a herirme sin motivo.

Un día cualquiera, una chica de Zaragoza se fijo en mí, algo en su mirada me alivió, sentí que mis días de dolor y soledad se habían terminado. Y efectivamente, decidió darme una segunda oportunidad. Gracias a la protectora donde ella es voluntaria (Adala Zaragoza), organizaron el viaje para sacarme de allí.

Llegué a Zaragoza, me llevaron a un veterinario y me explicaron que era un sitio donde me iban a curar,  así que yo fui tan contento. Me dijeron que tenía sarna (no contagiosa) y leishmania (pero no tengo ningún órgano dañado).

Según me dijeron en la perrera, tengo seis años (es cierto que la falta de cariño y  cuidados habían envejecido mi rostro), pero la veterinaria me ha dicho que quizás no llego ni a los dos años, ¡que maja! ¡Ya sabía yo que seguía siendo un cachorro!

Rocky en el veterinario

Me explicaron que iban a llevarme a la guarde con los otros perritos, pero por suerte, una chica fue al veterinario con su perra y al verme así me llevo a su casa. Ni la sarna ni la leishmania le importaron. El vínculo que se creó entre nosotros, era mucho más fuerte.

¡No me lo podría creer…por fin iba a ir a una casa! Ya no iba a ser un can abandonado nunca más. Pero esa no fue la única sorpresa, cuando llegue allí me encontré con otros dos hermanitos perrunos y uno gatuno ¡me encanta! Me llevo genial con todos y me dan toda la compañía y el amor que me faltaba.

Soy muy bueno, aunque lo he pasado mal, soy muy fuerte y ya no estoy asustado. No me hago pis ni caca en casa y paseo genial con correa. Ahora duermo en una cama, calentito, tengo mis cuidados diarios y lo más importante, recibo y doy mucho amor.

Rocky y su compañero canino

Mi mami de acogida está convencida de que soy un perro abandonado y ya había convivido en una casa porque me comporto demasiado bien. Le escuche decir que seguramente me abandonaron por no ser agresivo y no servir para pelear.

¿Qué quiso decir? Yo no quiero pelear ¿Obligan a otros como yo a pelearse? ¿Por qué? ¿Con qué motivo? Ningún perro que he conocido en la calle quería pelear. Todos sueñan con poder tener una familia a la que cuidar y querer.

La verdad es que no me acuerdo bien de mi pasado, pero no quiero recordarlo. Sé que he sido maltratado, porque a veces cuando me van acariciar, amago un poco la cabecita esperando un bofetón, pero cuando veo que es una caricia, el alivio recorre mi cuerpo y me deshago de amor.

La gente cuando me mira siente pena, mi mamá de acogida dice que pena ninguna, que yo ahora estoy como un rey y que dentro de poco me reuniré con mi gran familia. Pero a mí me dan pena los que están aún en perreras, los que sufren sparring (perros que se utilizan para entrenar al luchador), a los que siguen maltratando… A todos esos que tienen una mirada tan perdida y triste como yo tenía cuando me encontraron.

Mirada de perro tierna

Se acerca el verano y son fechas muy malas. En la perrera, muchos de los amigos que tuve, estaban allí porque su familia no sabía qué hacer con ellos en vacaciones, porque se querían ir de viaje y era incomodo llevarles en el coche, porque ya no eran cachorros…

Yo no soy de pedir mucho, porque me conformo con poquito, pero me encantaría que pensarais en nosotros, en los cientos de PPP (Perros Potencialmente Pegajosos) que somos abandonados y a los que cuesta mucho encontrar una familia por la absurda ley que nos llama peligrosos.

Dicen que no te puedes fiar de nosotros, que somos agresivos, pero aunque yo haya topado en mi vida con humanos agresivos, he vuelto a confiar en vosotros, os he dado una segunda oportunidad. ¿No crees que merecemos nosotros lo mismo?

Espero que mis palabras te animen a adoptar, o por lo menos a compartir mi historia. Creo que al igual que a los humanos, a nadie le gusta estar solo.

Pese haber sido un perro abandonado y maltratado, no ha dejado de confiar en la raza humana

Rocky es un amor, es pura ternura. Está muy agradecido a todas las personas que se han implicado para salvarlo. Hoy se puede confirmar que tiene familia, aunque tendrá que recuperarse un poco todavía antes de irse con ella.

Elena puede sentirse orgullosa de haber transmitido esta bonita historia y que alguno de vosotros haya conseguido ver más allá de la raza o las marcas de la piel de Rocky, pero por desgracia hay muchos “Rockys” por el mundo que no corren su misma suerte.

Comparte esta historia con tus amigos, para que entiendan que no se debe desconfiar de un animal por sus características físicas, ni juzgarle por la grandeza de su boca, si no de su alma y corazón. Gracias.

La historia de un perro abandonado en fotos

Os dejamos algunas fotos de Rocky para que veáis que cambio tan espectacular da un perro que fue abandonado a un perro que cuenta con una familia. Todos nos merecemos una segunda oportunidad.

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