Nemo, el perro presidencial del Palacio del Elíseo

Siguiendo una vieja tradición el matrimonio Macron ha adoptado un labrador negro de dos años cruzado con grifón. El nuevo perro presidencial ha sido bautizado como Nemo en honor al capitán del Nautilus, uno de los protagonistas de “20.000 leguas de viaje submarino” uno de los libros favoritos de Emmanuel Macron.

Siguiendo con una vieja tradición presidencial en Francia, copiada seguramente de la que existe desde hace décadas en la Casa Blanca, todos los inquilinos que han ocupado el Palacio del Elíseo durante la V República han tenido perros –labradores desde George Pompidou- y por ello el matrimonio Macron no hace mucho que ha adoptado a Nemo, un labrador negro de dos años cruzado con grifón que ya se ha convertido en una de las estrellas del palacio presidencial francés.

Hasta que los Macron lo trajeron a su nuevo hogar en el Elíseo, Nemo vivía recogido en el albergue de una sociedad protectora de Tulle, una localidad del centro-sur del país que curiosamente siempre fue feudo del presidente socialista François Hollande. El nombre de Nemo es en homenaje al capitán del Nautilus, uno de los principales personajes del libro de Julio Verne “20.000 leguas de viaje submarino”, uno de los favoritos de Macron.

Pero a quién Nemo tiene que agradecer su nueva vida es a Brigitte Macron, porque fue la esposa del presidente la que visitó el refugio y “eligió” al candidato ideal para convertirse en la nueva mascota del Elíseo. Por cierto que antes de llamarse Nemo el labrador cruzado con grifón de los Macron se llamaba “Marin”.

Pues en su papel de perro presidencial Marin o Nemo sustituye a Philae, la labradora que le regalaron a Hollande en 2014 los Antiguos Combatientes de Montreal, y que a día de hoy continúa acompañando al expresidente francés.

En los últimos años los perros que han habitado el Elíseo han sido objeto de muchas anécdotas, aunque no siempre para bien. Por ejemplo en 2012 se reveló que las mascotas de Nicolas Sarkozy (2007-2102) y Carla Bruni habían “vandalizado” algunos de los muebles estilo imperial que decoran el Salón de Plata, cuya restauración costó más de 6.000 euros.

Pero la mascota presidencial que sigue ocupando la memoria de muchos franceses es Baltique, la mítica labradora que acompañó a François Mitterrand durante sus últimos años en el Elíseo. Muchos siguen recordando la imagen de Baltique durante los funerales del presidente, aguardando fuera de la iglesia sostenida de la correa por uno de los ministros de su fallecido amo. Esa imagen de fidelidad incluso inspiró una canción al cantante francés Renaud.

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Nemo, el perro presidencial del Palacio del Elíseo

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